domingo, 8 de marzo de 2026

Industria 4.0: qué es realmente (y qué no es) desde la realidad de planta

    En los últimos años se ha vuelto común escuchar el término Industria 4.0 en conferencias, artículos técnicos, seminarios y conversaciones relacionadas con la modernización industrial. Sin embargo, cuando uno sale del entorno académico o de los eventos corporativos se encuentra con la realidad de muchas plantas industriales; nos damos cuenta que la percepción suele ser diferente.

   Recuerdo una conversación que tuve hace algunos años durante una visita a planta. Mientras revisábamos una línea de producción que llevaba más de una década funcionando con sistemas de control bastante confiables, el gerente de mantenimiento comentó algo que me hizo reflexionar.

   “Nos hablan mucho de Industria 4.0, pero la verdad no sabemos si eso realmente aplicará para nosotros”.

    La planta seguía produciendo bien. Como en la mayoría de las industrias que visito, las máquinas no eran nuevas, pero cumplían su función; mantenían la producción de forma más o menos confiable. El personal conocía el proceso a la perfección y muchos problemas se resolvían gracias a la experiencia acumulada del equipo técnico y los operadores de línea.

    Desde su perspectiva, la pregunta era completamente válida.

    Si la producción funciona, ¿por qué cambiarla?

    ¿Para qué invertir en algo que parece complejo y costoso?

    Esa percepción no es rara. De hecho, es bastante común en la industria. Parte del problema es que el concepto de Industria 4.0 suele presentarse de una forma que parece lejana a la realidad cotidiana de muchas fábricas.

    Es por esto que en este artículo quiero abordar el tema desde una perspectiva diferente: la realidad de planta. No desde la teoría ni desde la visión futurista que a veces se muestra en impactantes presentaciones comerciales (que, como podemos deducir, esta es su función, crear necesidades comerciales), sino desde la experiencia práctica que muchos técnicos, ingenieros y responsables de producción viven día a día.

Por qué se habla tanto de Industria 4.0

     La industria actual enfrenta presiones que hace algunas décadas eran menos evidentes. Los mercados se han vuelto cada más competitivos, los clientes exigen mayor calidad, los ciclos de producción deben ser más flexibles y eficientes, y las decisiones deben tomarse cada vez con mayor rapidez.

   Además decir que los costos operativos siguen siendo desde siempre una preocupación constante. Paros inesperados, material de desperdicios, tiempos muertos o procesos poco eficientes pueden representar pérdidas importantes y dolorosas para una empresa.

   En este contexto, surge la idea de la Industria 4.0: como una evolución de la forma en que se gestionan los procesos industriales. No se trata de una idea simplista de únicamente incorporar tecnología nueva, sino de un cambio de perspectiva, una visión donde se pueda utilizar mejor la información que los procesos ya generan. La información se ha vuelto por demás relevante.

   Hoy en día, muchas máquinas, sistemas de control y equipos industriales producen una enorme cantidad de datos: estados de operación, alarmas, tiempos de ciclo, consumo de energía, conteos de producción, entre otros.

   El problema es que en la mayoría de los casos esa información existe, pero no se aprovecha completamente debido a que no se valora ni se le da la relevancia que siempre ha debido tener.

    Ahí es donde la Industria 4.0 comienza a cobrar sentido.

El problema: muchas empresas no saben realmente qué significa

    Volvamos al punto de inicio para destacar algunos puntos importantes. A pesar de que el término se ha vuelto popular, existe bastante confusión alrededor de lo que realmente implica.

    Cuando se menciona la Industria 4.0, muchas personas imaginan escenarios como:

  • fábricas completamente automatizadas

  • robots colaborativos trabajando en todas las líneas

  • inteligencia artificial controlando la producción

  • sistemas extremadamente complejos y costosos

    Este tipo de imágenes pueden generar una impresión equivocada. Para muchas empresas industriales, especialmente aquellas que han operado durante años con sistemas confiables pero tradicionales, este tipo de visión puede parecer poco realista. Es como mirar la cima de una montaña desde el valle. Pero esa montaña no necesariamente es la que corresponde a una empresa particular; cada planta tiene sus propios desafíos, sus propias áreas de mejora; porque no hay dos plantas iguales, no hay dos destinos iguales para cada una de ellas.

    Como se parte de una visión equivocada de lo que cada empresa requiere implementar, se genera una reacción comprensible: rechazo o desinterés.

   Si la Industria 4.0 se percibe como algo que implica reemplazar toda la maquinaria, realizar inversiones gigantescas o transformar completamente la planta, es normal que muchas empresas prefieran mantenerse al margen.

    Pero esa interpretación no refleja realmente la esencia del concepto. Vamos a profundizar un poco más.

Pero, qué es realmente la Industria 4.0

     Esta es la pregunta recurrente que nos viene una y otra vez. 

    Una forma sencilla de entender la Industria 4.0 es la siguiente:

    No se trata solamente de automatizar más, sino de comprender mejor el proceso productivo mediante el uso de información.

   Durante muchos años, el conocimiento del proceso industrial ha estado principalmente en la experiencia de las personas: operadores, técnicos, ingenieros y supervisores. Ese conocimiento es invaluable y sigue siendo fundamental.

    Y, aunque la Industria 4.0 no pretende reemplazar esa experiencia...

    Lo que propone realmente es complementarla con información accesible, organizada y útil para la toma de decisiones.

    Esto implica cosas relativamente simples en muchos casos:

  • registrar datos que antes se perdían

  • conectar sistemas que antes trabajaban de forma aislada

  • analizar información histórica del proceso

  • visualizar indicadores que ayuden a entender mejor lo que ocurre en planta

    Visto de esta manera, la Industria 4.0 no es una fábrica futurista ni una meta tecnológica obligatoria. Es, más bien, una forma distinta de observar y gestionar los procesos industriales.

Los pilares que hacen posible esta visión

    Aunque la Industria 4.0 suele asociarse a múltiples tecnologías (la mayoría confusas o complejas), en la práctica se apoya en algunos elementos fundamentales que muchas plantas ya poseen en cierta medida.

Automatización

    La automatización es la base de gran parte de la industria moderna. Sistemas de control, PLCs, sensores y actuadores permiten que los procesos operen de manera automática, repetible y confiable.

    En muchas plantas, esta automatización existe desde hace años.

    Sin embargo, en muchos casos la información generada por estos sistemas se utiliza únicamente en el momento de la operación y no se registra o analiza posteriormente.

Datos

    Cada proceso industrial genera información valiosa: estados de máquina o de proceso, alarmas, tiempos de operación, producción, consumos, entre otros muchos.

    Uno de los principios de la Industria 4.0 es reconocer que los datos del proceso son un recurso importante.

   No se trata de recolectar información sin propósito, sino de identificar qué datos ayudan a comprender mejor el comportamiento del sistema productivo.

Conectividad

   Tradicionalmente, muchos equipos industriales funcionan de forma relativamente aislada. Una máquina opera con su propio sistema de control, un operador registra datos manualmente y un supervisor revisa reportes independientes.

    Pero, aquí viene la gran ayuda, la conectividad permite integrar estos elementos.

   Esto no necesariamente implica sistemas complejos o conexiones a gran escala en cada rincón de la planta. En muchos casos, basta con conectar equipos dentro de la misma nave industrial para compartir y centralizar información clave.

Análisis de la información

    Ya se tiene los datos; pero, ¿y ahora qué hacer con ellos? 

    Tener datos no es suficiente si no se interpretan.

    El análisis permite transformar los datos en algo útil: tendencias, indicadores, comparaciones o alertas que ayuden a entender qué está ocurriendo en el proceso.

    Cuando la información se presenta de forma clara, las decisiones dejan de basarse únicamente en suposiciones y comienzan a apoyarse en evidencia.

     Este análisis de la información puede llevar a comprender por qué una máquina falla bajo ciertas condiciones y así tomar las acciones preventivas necesarias que eviten problemas a futuro o implementar rutinas de mantenimiento preventivo, cambio de sensores, lubricación, etc. 

La realidad de muchas plantas industriales

    Es importante reconocer algo que a veces se pasa por alto en las discusiones sobre modernización industrial.

    La mayoría de las fábricas no operan en entornos futuristas utópicos.

    En muchas plantas encontramos situaciones cotidianas del mundo real como:

  • máquinas con muchos años de servicio que siguen funcionando correctamente

  • procesos parcialmente automatizados

  • información dispersa en distintos sistemas o registros exclusivamente manuales

  • gran parte del conocimiento del proceso concentrado en la experiencia de un puñado del personal

    Este escenario no es necesariamente negativo. De hecho, muchas empresas han operado exitosamente durante años bajo estas condiciones.

    La Industria 4.0 no ignora esta realidad.

    Al contrario: parte de ella.

Un ejemplo sencillo

    Volvamos a imaginar una máquina que presenta paros intermitentes.

    Cada vez que ocurre el problema, el personal técnico revisa posibles causas, realiza ajustes y eventualmente la máquina vuelve a funcionar. Sin embargo, los tiempos de paro no siempre se registran con precisión y las causas no siempre quedan documentadas.

    En ese contexto, el proceso de solución suele depender principalmente de la experiencia del equipo técnico.

  Ahora imaginemos un pequeño cambio: comenzar a registrar información básica sobre el funcionamiento de la máquina.

    Por ejemplo:

  • tiempos de operación

  • frecuencia de paros

  • causas identificadas

  • condiciones del proceso en el momento de la falla

    Con el tiempo, esa información puede revelar patrones que antes pasaban desapercibidos.

    Tal vez ciertos paros ocurren bajo condiciones específicas o después de cierto número de ciclos de operación. Esa información permite comprender mejor el comportamiento del equipo y tomar decisiones más informadas.

    Este tipo de mejora no requiere necesariamente cambiar la máquina ni realizar grandes inversiones. Lo que cambia es la forma de observar el proceso.

Industria 4.0 como una dirección, no como un destino

     Uno de los malentendidos más comunes es pensar que la Industria 4.0 es una meta específica que todas las empresas deben alcanzar.

    En realidad, resulta más útil verla como una dirección de mejora, un mapa que marca una ruta.

  Cada empresa tiene condiciones distintas: tipo de producción, recursos disponibles, cultura organizacional y prioridades estratégicas. Por ello, no todas las plantas avanzarán al mismo ritmo ni llegarán al mismo nivel de digitalización.

   Lo importante no es alcanzar un modelo ideal, sino mejorar gradualmente la comprensión y la gestión de los procesos productivos.

    A veces, cambios relativamente pequeños pueden generar beneficios significativos.

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  • qué es y qué no es la Industria 4.0

  • cómo identificar el punto de partida de una empresa

  • ejemplos prácticos aplicables a la industria

  • primeros pasos posibles sin grandes inversiones

  • una hoja de diagnóstico para analizar la situación actual de una planta

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    En los próximos artículos de esta serie exploraremos con mayor detalle algunos aspectos clave de este tema, incluyendo cómo evaluar el nivel actual de una planta industrial y qué acciones concretas pueden tomarse para comenzar a avanzar en esta dirección.

viernes, 29 de agosto de 2025

Expediente PLC (00 0DH). Puerta de Entrada al Control Digital

 


    Mis cachorros me esperaban listos para salir de paseo; y yo, un poco fumigado, pues no había dormido del todo bien, derivado de pasármela un buen rato por la noche pensando en ser nuevamente anfitrión de Dana y Susana y de brindarles una agradable estancia, me había puesto de pie dispuesto a renovar energías haciendo ejercicio recorriendo la zona natural que circunda mi casa de campo. Así que, ya con mi ropa deportiva y mis tenis puestos, recorrí al azar los alrededores en compañía de mis mascotas.

    Regresé a casa, hice un poco de meditación, me desayuné un licuado de frutas, preparé los temas y el proyector, y luego me dirigí a la sala, y me dispuse a esperar a mis visitantes leyendo un libro que tomé al azar de uno de los libreros. Me quedé absorto en la lectura del libro “Los dragones del edén”, y, de improviso, pero con puntualidad, arribaron Susana y su pequeña.

    Abrí la puerta de entrada a la propiedad, y, luego de los saludos iniciales y de que Dana jugara un poco con mis mascotas, sabiendo que no habían tenido contratiempos durante el trayecto, pasamos al interior de la casa. Aunque el ambiente era fresco, era tolerablemente agradable y apropiado para disfrutar la mañana. Pasamos a la cocina, y, luego de que comieran alguna fruta y disfrutado de un poco de chocolate calientito unas piezas de pan, nos dispusimos a repetir el plan del día anterior, que era el de enseñarle a Dana acerca de los PLCs, y Susana, por su parte, se quedaría aparte organizando actividades personales, haciendo llamadas, y, como era de esperarse, nos prepararía algo delicioso de comer, que degustaríamos a la hora de la comida.

    Comencé con un repaso rápido de los temas del día anterior, y consulté con Dana si tenía dudas hasta el momento, pero me respondió negativamente. Así que proseguimos, no sin antes preguntarle a la pequeña, de forma muy directa, lo siguiente:

- ¿No se supone tienes clases en la Universidad? ¿No estás asistiendo al campus?

    A lo que me respondió:

- Sí; sí tengo clases todos los días, pero, algunas de ellas no son presenciales. Hoy, por ejemplo, ya tomé mis clases de 7 a 9 de la mañana. A veces requiero ir a hacer prácticas en los talleres de la Universidad y mi mamá me lleva. Pero en estos días tomaré las clases en casa. Y pienso que algunas de las prácticas que me encarguen las podré realizar aquí en tu laboratorio, si no te molesta.

- Muy bien, Dana. Cuando desees, puedes venir y realizar tus trabajos; no me molesta, al contrario, me da gusto poderte brindar ayuda – le contesté. Y añadí:

- Entonces, te has de levantar muy temprano; apenas te dará tiempo de estar lista para venir aquí. Yo me levanto antes de las 6 y me pongo a trotar por los alrededores, regreso, de ducho y desayuno; me agrada levantarme temprano, pero, al menos por ahora, es por gusto que así distribuya mi tiempo. A ti no te dará tiempo de hacer ejercicio, supongo.

- ¡Debe ser genial ejercitarse en el bosque! Yo vivo en la ciudad, y hay pocos espacios naturales. Aquí me encantaría practicar todas las mañanas. De momento sólo practico en casa, aunque también asisto a clases.

- ¿Más clases? ¿Por la tarde? ¿En la Universidad? ¿Allí haces ejercicio?

- No; son clases de artes marciales, de Kung-Fu. Tengo dos clases entre semana por la tarde; pero practico todos los días en casa – me contestó con aire de seriedad Dana.

- ¡Vaya! Una vez más, me sorprendes, que, a estas alturas, ya debería estar acostumbrado a escuchar sorpresas como esa -respondí a la pequeña. Y seguí con mis cuestionamientos:

- ¿Cómo es que te nació esto de aprender artes marciales? Pensé te inclinabas por ser pacífica y poco agresiva. ¿Veías películas de karate, o algo así?

- No; te equivocas; fue mi papá quien me empezó a enseñar, pues él era militar y sabe de defensa personal y artes marciales. Me dijo que si quería aprender, y le dije que sí. No me parece una disciplina violenta; pienso que es bueno saber defenderse, aunado a eso, hago ejercicio, me mantengo en forma, puedo concentrarme mejor en mis actividades, y lo disfruto mucho. ¿A ti no te gusta? ¿Crees que eso hace malas a las personas? – me preguntó la pequeña.

- Bueno, yo sólo he visto esas disciplinas en el cine, y, pues no lo había visto desde la perspectiva que planteas. Puede que algún día me enseñes algo de karate; ¿es lo que practicas, cierto?


 - No; no es karate; es Kung-Fu. Y yo puedo enseñarte, así como me enseñó mi papá. Sólo le preguntaré a mamá cuándo podemos practicar – me respondió Dana. Luego añadió:

- ¿A las cuatro de la mañana está bien?

- ¿Cómo que a las cuatro? A esa hora todavía estoy bajo los influjos de Morfeo. ¿No podría ser más tarde?

    La pequeña finalmente salió de su postura seria, se sonrío, y delató que sólo estaba bromeando. Y me dijo:

- ¡Sí; era broma! Puede ser más tarde. ¿Vale?

- ¡Me parece grandioso! – respondí. Y añadí:

- Bien; continuemos, Dana. ¿Qué te parece?

    La pequeña asintió con su cabecita rubia, y dimos inicio al tema del día, el cual se mostraba en la diapositiva correspondiente:

Arquitectura de un Control Digital

    Aunque matizamos un poco, el tema ya le era familiar a la pequeña Dana. Así que pasamos al siguiente apartado:

Definición y Componentes de una CPU

    No bostezó la pequeña, pues, a todas vista, ya también conocía todos estos conceptos. Sin mucho qué decir, nos saltamos al siguiente tema:

Opciones de Comunicación en un PLC. Comunicación Serial

    Bueno, por fin un tema del que Dana sólo había escuchado, que le causó interés, este de la comunicación RS-232. Le mostré que era una forma muy elemental de transmitir datos por un cable; le mostré cables de este tipo, cables de comunicación serial RS-232, le expliqué, de forma general, qué parámetros involucraba (puerto de comunicación, velocidad, paridad, detección de errores, etc.), y cómo podía construir su propio cable. Le pareció interesante a la pequeña, al igual que la comunicación RS-485 y DH+. Despejadas sus dudas y saciada su curiosidad, abordamos la siguiente diapositiva:

Opciones de Comunicación en un PLC. ComunicaciónEthernet/IP


     Supuse esto de la comunicación por red Ethernet le sería bastante familiar, pero noté en su expresión algo raro cuando abrí el tema, como si algo en su interior hubiera hecho clic. Y me preguntó:

- ¿También los PLCs manejan este tipo de comunicación?

    A lo que le respondí:

- ¡Sí, también! Eso los ha hecho más amigables, pues, como ves, hay un gran contraste entre la comunicación serial y la comunicación Ethernet. Claro, como vemos, la comunicación por red Ethernet doméstica no es exactamente la misma que se maneja en los PLCs. Para ser más precisos, específicamente en Siemens utilizamos, ya sea ProfiNet o Industrial Ethernet, y con Allen-Bradley empleamos Ethernet/IP. Bajo ciertas consideraciones, sobre todo, atendiendo a la seguridad de la información, de las máquinas, de los procesos, es posible realizar una conexión en red para que, por ejemplo, a nivel de supervisión, los encargados de áreas como de producción o gerencia puedan ver el proceso a nivel de planta. Esto se logra conectando la red de control (de los PLCs) con la red administrativa. Incluso, puedes llevar, como digo, bajo restricciones de seguridad, todo el proceso de la planta a la red y poderlo monitorear desde tu casa o desde cualquier parte del mundo.

    Al terminar de decir esto, Dana seguí en silencio, como si esto le fuera enteramente nuevo. No sé qué había en su mente que, aunque de enorme intelecto, habitaba en una pequeña de apenas 11 años.

- ¡Muy bien! – finalmente comentó.

- ¿Todo claro, Dana? – le pregunté al verla salir de su ensimismamiento.

- ¡Sí, por supuesto! – respondió. Y agregó:

- Y aprenderé a cómo hacerlo, ¿verdad?

- ¡Claro! A estas alturas de la tecnología de los PLCs es una práctica inherente para programar una CPU. Establecer comunicación, en casos como Siemens y Allen-Bradley, en sus líneas más actuales, por medio de Ethernet, es absolutamente indispensable. Y eso es casi siempre lo que hacemos para conectarnos a un PLC. Casi siempre, porque puede haber algunos equipos que requieran que primeramente se les configuren los parámetros de red, como son dirección IP y máscara de red, y para ello sea necesario hacer un paso previo, y comunicarnos mediante algún otro puerto que, pudiera ser, por ejemplo, un puerto USB o RS-232. Pero una vez configurado su puerto Ethernet, las siguientes tareas fluyen más rápido y te liberan de algo molesto en la mente. De alguna manera te sientes más a gusto programando por un puerto Ethernet que por algún otro. Y eso te da libertad para proseguir la programación con un inconveniente menos. Pero, no te preocupes, pronto aprenderás a conectarte a un PLC. ¿De acuerdo, Dana?


- ¡Sí, sería grandioso! – respondió.

- ¡Excelente! – exclamé. Y añadí:

- ¿Te parece que continuemos, o ya quieres un descanso? Ya ves que esto ha sido pura teoría hasta ahora.

- No. Está bien. Me agradan mucho los temas; no tengo problema para seguir aprendiendo – me aclaró Dana.

- ¡De acuerdo! Sigamos. ¿En qué nos quedamos?... ¡Ah! ¡Sí!, en las redes Ethernet. Ahora pasamos a:

CPU’s de la familia de PLCs Simatic S7-1500

    Aunque este tema le atrajo la atención a la pequeña Dana, advertí que se estaría preguntando cómo serían en la realidad esos dispositivos que sólo veía en las diapositivas. De momento, sólo se limitaría a imaginarlas. Llegado el momento, comenzaríamos a practicar con un PLC de verdad.

    Y cuando me preguntó:

- ¿Qué es un HMI? ¿Qué es TIA Portal?

    Le respondí:

- Para responder a tus preguntas, pasemos a la siguiente presentación:

Interfaces hombre-máquina Simatic

    Visto el tema, le comenté:

- Y ahora respondo a tu segunda pregunta con esta diapositiva:

“Simatic TIA Portal v12”

    Y agregué:

- TIA Portal es el software para programar los PLC’s de Siemens, S7-300, S7-1200 y S7-500; también te permite configurar drives o variadores de velocidad, que son equipos que regulan, como su nombre lo dice, la velocidad de motores eléctricos; y, además también permite programar los HMI’s, los que vimos en la presentación previa. ¿Tienes dudas?

- Sí, muchas; pero creo que cuando practiquemos muchas de ellas se me despejarán. De momento sólo veo un amplio panorama de lo que son los PLCs, y pienso que poco a poco iré aprendiendo y tendré una idea más clara de qué son, en base a lo visto hasta ahora, y cómo darles el uso para el que fueron diseñados. ¿Verdad? – me preguntó la pequeña.

    A lo que le respondí:

- Efectivamente. Aunque, para tu caso, eso de poco a poco, no aplica, pues tú aprender muy rápido. Ya en cuanto empecemos a practicar, como comentas, se te despejarán muchas dudas y verás todo más claro. Y, si no tienes inconveniente, pasamos a ver el siguiente tema teórico; ya es último, o casi el último, antes de ponernos a hacer alguna práctica; ¿te parece?

- ¡Sí! Continuemos – me respondió Dana.

    Y se mostró la diapositiva siguiente:

Lenguaje de Programación LAD

- Este lenguaje – le expliqué- es el más utilizado en la programación, pues es sencillo de entender ya que se basa en la representación de diagramas eléctricos, los cuales son de uso muy difundido y comprendido por el personal eléctrico de las plantas. ¿Lo conocías, Dana?

- No; ese lenguaje de programación, no; yo sé de Basic, Pascal, Fortran, de “C”, de “C++”, de Java, de Phyton, y otros más; pero no de ése.

- ¡Caray! Eres una enciclopedia de carne y hueso – comenté bromeando.

- Pronto lo aprenderás, pues no te resultará difícil – agregué.

- Imagino que no – asintió la pequeña.

- Muy bien. Ahora pasamos a…

- ¡A comer! – se escuchó la voz de Susana.

- ¿No los interrumpo? ¿Cómo van? ¿No están cansados y hambrientos? Yo los he escuchado desde mi trinchera en la cocina, y creo que ya han de estar fastidiados, supongo.

- No; nos interrumpes; hemos tenido una sesión bastante fluida y para nada que nos hemos sentido hastiados; o, ¿tú qué dice, Dana?

- Yo tampoco estoy cansada, pero sí con un poco de hambre y mucha sed. Estoy aprendiendo mucho y me estoy divirtiendo también.

- Pues, no se diga más, y vamos todos a sentarnos a la mesa. ¿Qué les parece? – preguntó Susana.

    Y asentimos unánimemente Dana y yo.

     Disfrutamos de una rica comida, sazonada por una amena plática sobre pocos temas, tales como el avance en el curso, lo mucho que ha avanzado Dana en su aprendizaje, los pendientes de Susana con su negocio, y su emprendimiento como conferencista motivacional, y, también de mis próximas clases de Kung-Fu con Dana… y Susana, pues ella también domina este arte. Aunque me sentía incómodo, pues como esta práctica marcial la asocio con violencia, ya sea por prejuicios sociales, por influencia de películas, como “Kung-Fu Panda” y su zaga, u otras razones, quise enmarcarla más desde la perspectiva de que es una práctica física, que ayuda a mantenerme en forma, a la coordinación motora, al equilibrio emocional, quizá.  Y también para seguir el consejo de “mente sana en cuerpo sano”. No creo corriera riesgo por aprender un poco de artes marciales. ¿O sí? Mejor no contestar esta pregunta.

- Yo no golpearía a una dama, ya saben, ni con el pétalo de una rosa -comenté.

- De acuerdo; entonces, podremos golpearte confiadamente – complementó mis palabras con una sonrisa maliciosa en su rostro, que siempre me había parecido armonioso, con su cabello negro que bajaba por sus hombros, su tez clara, sus ojos cafés claros, su nariz fina, y sus labios regulares; todo parecía cambiar drásticamente ante esta amenaza salida de sus labios que dejaban ver unos dientes blancos perfectamente alineados.

    No salía de mi trance hasta que me dijo con alivio, alivio para mí:

- ¡Es broma! ¡Mira tu cara! No te creas; no te golpearemos confiadamente; pero sí te golpearemos… con cariño…  – lo dijo riendo, y Dana también le hacía dúo.

- Menos mal; eso me conforta – añadí siguiendo la línea de su sarcasmo.

- Pues ya nos retiramos – comentó Susana, mientras depositaba en el fregadero la cuchara con la que degustó la última porción de su helado.

- Pero, mami – replicó la pequeña Dana-, todavía quería saber algo.

- ¿De la clase de PLCs? Ya será mañana, Dana; tengo algunos compromisos pendientes y llevarte a tu clase de artes marciales.

- No; no es de los PLCs – le contestó Dana. Y, haciéndole un ademán con la mano a su mamá para que se acercara, cosa que Susana hizo, acto seguido algo le murmuró la pequeña en voz baja a su mamá.

    Incorporándose, Susana, sonriente, me dijo:

- Esta pequeña diablilla, curiosa a más no poder, quiere saber si le puedes mostrar a dónde conduce o qué hay detrás de una puerta que vio en tu taller, perdón laboratorio, no quiero ofender; disculpa que sea tan insidiosa, pero ya ves cómo son los niños. Sólo espero no te incomode; si no, no hay problema; lo sabremos entender.


 - ¿Cuál puerta será? – pregunté.

Dana señalando con el dedo, dijo:

- La que está allá, en el laboratorio, a un costado.

- Ok. ¿Me dices cuál, Dana? Vamos.

    Nos dirigimos nuevamente al laboratorio. Allí Dana se dirigió, precisamente a una puerta, también un poco camuflajeada entre tanto tiliche, que estaba a un costado del laboratorio.

- Así que quieres saber qué hay. Pues de allí saldrá la bruja que mataron Hansel y Gretel – le dije. Por supuesto, mirándome con una sonrisa, me dio a entender que no me creyó.

    Sin más demora, abrí la puerta, que no estaba cerrada con llave, les mostré lo que allí había.

- ¡Una escalera! – exclamó Dana.

 

- Y, ¿a dónde lleva? – agregó.

- Esta puerta no la abro mucho; como ven, desde aquí podemos salir al patio; pero también podemos salir por la puerta que está en pasillo opuesto a la cocina, y de aquí a la escalera. Ahora, ¿quieren subir por ella y ver qué descubren?

- ¡Sí! – dijo Dana con entusiasmo.

    Así que subimos los peldaños de piedra de la escalera y accedimos al segundo nivel, exactamente por encima del laboratorio.

    Llegamos a la parte superior de la escalera y nos topamos con otra puerta; y esta conducía, en primer lugar, al cuarto de servicio, donde estaban allí una lavadora, cestos con ropa sucia (poquita ropa, claro; nada más se me había acumulado la de unos 3 meses), un lavadero, y algunos cacharros más, como cubetas, trapeadores, escobas, y se veía iluminado por la luz del día que entraba por las ventanas de sus costados. Del otro lado de este cuarto, había otra puerta, la cual daba acceso a una terraza. Abrí la puerta y pasamos a la terraza, desde la cual se podía contemplar una hermosa vista del bosque, y, ya que la casa estaba construida prácticamente a la orilla de una ladera, la vista de las montañas era impresionante e inspiradora, por eso Dana y Susana exclamaron:

 

- ¡Wow! ¡Es grandioso! ¡Qué magnífica vista!

    Y, realmente lo era.

- Ya no me quiero ir – dijo la pequeña Dana, extasiada ante vista del paisaje natural que contemplaba.

- Aquí pueden venir cuando quieran - agregué. 

    Nos quedamos en silencio contemplando todo, disfrutando de la brisa y el aroma que portaba, y de los sonidos provenientes de lo profundo del bosque.

 

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[Continuará...]

    

miércoles, 27 de agosto de 2025

Expediente PLC (00 08H). Conceptos Básicos de Informática

    Sonaba la alarma de mi teléfono a la hora habitual, 5:40 a.m.

    Llegábamos al miércoles 13 del tercer mes del año, y los acontecimientos ocurridos en los dos días previos parecían ser envueltos por la penumbra de mi habitación que me enfrentaban a una realidad que me era difícil de asimilar todavía.

    Me asaltaban miles de preguntas; deseaba saber dónde estaba Jenni; si seguía con vida, si la habían capturado, si me contactaría, si tenía qué regresar a investigar algo a la cafetería, y qué hacer con aquel maletín que dejó en mi casa; por otro lado, me planteaba cómo continuar con mi vida, ya que me encontraba desempleado, tras largos años de servicio en el mundo de la automatización, bajo el régimen de un gobierno que desalentaba el avance tecnológico y se mostraba cada vez más opresivo, persiguiendo a aquellos que no estuvieran de acuerdo con sus planes.

    Y también me planteaba el cómo apoyar a la pequeña Dana en sus estudios universitarios, así como tratar de enmendar la situación en la que había metido a su mamá, arruinándole su negocio, que era su fuente de ingreso.

    Aunque tuve un sueño tan profundo que no recordaba nada de lo que había soñado, todavía somnoliento, me puse mi ropa deportiva, mis tenis marca “runner”, y salí a caminar un poco por los alrededores de la casa acompañado por mis dos queridas mascotas, Hansel y Gretel, mis dos cachorros pastor alemán, disfrutando de los primeros rayos de Sol, del aroma a humedad en el ambiente, con el saludo de los primeros cantos de los pájaros del bosque. Quizá esta caminata, con trotes intermitentes, me ayudarían a aclararme un poco en mis pensamientos.

    Mientras me encontraba en este paseo forestal en compañía de mis lanudas mascotas, recibí una llamada de Susana. Busqué mi teléfono por todos lados, hasta pensé que se me había caído corriendo, aunque luego también me pasó por la mente en que no me lo había traído a correr, que quizá debía esta en casa, cuando, caí en la cuenta que el sonido no venía de fuera de mis oídos, sino que el timbre (que no me enseñó a personalizarlo mi querida amiga Jenni) estaba dentro de mi cabeza, que mi celular había sido reducido a chatarra bajo la bota de mi Jenni. Luego de acomodar estas ideas, me hice consciente de la situación, me concentré en contestar. Reconocí la voz de Susana, quien me pedía seguir instruyendo a la pequeña Dana en esto de la automatización, a compartirle mis conocimientos sobre los PLC’s, pues le serían de mucha utilidad en sus prácticas universitarias. Así que accedí, y quedé de esperarlas en casa a eso de las 10 de la mañana. De improviso estaba recorriendo el sendero de regreso a casa, ya cuando el Sol filtraba sus rayos tímidamente por entre las nubes y el follaje de los árboles. Me sentía repuesto de energía y optimismo.

    Luego de ducharme, de meditar un rato, y prepararme un café y uno desayuno ligero (lo clásico, unos huevos estrellados con tocino y jugo), me puse a limpiar un poco la casa, que se había llenado de pequeños guijarros esparcidos por todo el piso, más su eterno acompañante, el polvo. Al menos, ya había quitado del jardín las gracias de mis mascotas, quienes lo habían convertido en un auténtico campo minado. Aunque hay un patio grande al frente y la casa, ubicada al interior de los muros que marcan el límite con el exterior, y es circundada por un amplio jardín, de tal forma que la casa queda como un islote en la propiedad, mis cachorros siempre eligen un lugar específico para desechar lo que su cuerpo no necesita. He de admitir que son bastante inteligentes y fueron muy bien entrenados.

    Pronto se hicieron presentes mis estimadas visitantes, quienes fueron anunciadas escandalosamente por Hansel y Gretel, que, al parecer, estaban contentos de recibir tan distinguidas personalidades, como si ellos fueran el motivo del arribo de mis visitantes.

    Abrí la puerta y, como era de esperarse, sonrisas se dibujaron en cada uno de nosotros; hasta mis cachorros saltaban de gusto.

- Disculpa la demora -comentó Susana-, pero el chofer del taxi que nos trajo, no daba con el lugar; menos mal que Dana pudo orientarlo gracias a detalles en el camino que memorizó gracias a su extraordinaria capacidad de recordar las cosas.

- No te preocupes, Susana -respondí-; lo importante es que ya se encuentran por acá. Imaginé que tenías vehículo propio y que llegarían hasta acá en tu coche; de lo contrario, no me habría sido de ninguna molestia pasar por ustedes a algún punto de la ciudad.

- No; no tengo coche -replicó Susana, dándole un tono de tristeza a sus palabras-; mis padres murieron en un accidente automovilístico, y, desde entonces, he adquirido un temor muy grande a manejar.

- Lo siento – le respondí con empatía.

- Pero, como conferencista motivacional, que es otro de mis “pasatiempos”, sé que debe llegar el momento en que tengo que afrontar ese miedo y aprender a manejar, pues sé que no hay fundamento real que me impida aprender a manejar. Me he propuesto inscribirme en alguna escuela de manejo y aprender a conducir antes de que finalice este año -agregó Susana, mientras Dana corrí divertida con los cachorros.


- Si gustas, yo puedo enseñarte; no soy severo como instructor, te lo puedo asegurar.

- Gracias, Franco; sí, imagino que serás muy buen instructor, y seguro te tome la palabra, aunque ya eso es muy abusivo de mi parte, pues nos estás ayudando mucho a Dana y a mí.

- Es un gusto ayudarlas; ya sabes que…

    El sonido de un teléfono me interrumpió. Susana me dijo “disculpa”, metió su mano en su bolsa, y sacó su celular. Se retiró un poco, y yo, prudentemente, advirtiendo requería privacidad, me aparté de ella y me dirigí hacia donde la pequeña Dana, quien seguía corriendo por el jardín dejando estelas brillantes con su cabello rubio al ser alcanzados por los rayos del Sol.

- Perdón, Franco – me dijo Susana, quien había finalizado una muy breve conversación telefónica.

- Era el papá de Dana - agregó-, mi ex esposo. Él trabaja como dirigente en el partido que ahora ocupa el poder; como sabes, estamos divorciados, y Dana, aunque bajo mi custodia, sigue en contacto con su padre; pude quedarme con ella con la condición de que se le pusiera un chip a la pequeña para ubicarla en todo momento. Y, al parecer, hoy sí se interesó en saber dónde está Dana, y me hablaba para saber qué hacíamos por acá. Fui breve y le comenté que vinimos a la casa de uno de sus amigos para elaborar una tarea que le encargaron a Dana en la universidad. Y, aunque refunfuñó un poco, no le quedó otra opción que aceptar la decisión, y que para la próxima vez le avise con quién voy, a dónde, a qué hora… en fin; es un controlador empedernido. No sabes cómo es vivir con una persona así.

- No; no lo sé – respondí un tanto inseguro, pues, aunque mantenía mi postura empática, realmente desconocía ese tipo de relaciones, que sólo puedo imaginarlas-; pero debe ser desgastante. Pero, de alguna manera saliste de esa situación; mas creo que, como en la mayoría de los casos como estos, de divorcios con hijos, son precisamente ellos quienes resultan bastante afectados.

- Ya lo creo que sí; no fue fácil, y, efectivamente, muchas veces lo pensaba por Dana; me detenía por ella; soportaba todo de su padre con tal de no perjudicarla. Pero llegó el día en que mis sospechas de que me engañaba, pasaron a ser certeza, y fue allí donde dije “¡se acabó!”; hasta aquí voy aguantar; no importa a qué tenga que enfrentarme, pero he de poner punto final a esta situación; ya no lo soporto. Así que, a los pocos meses, periodo que se me hizo eterno, con luchas y desgaste emocional y físico, en todos sentidos, nos divorciamos. Las cosas cambiaron drásticamente en mi vida. Todo iba bien; desde que lo conocí en la cafetería; era uno de mis clientes; y él, en aquella época, trabaja como militar. Y surgió algo entre los dos. Luego nos casamos, tuvimos a mi hermosa pequeña Dana, una verdadera bendición en mi vida, y, después, dejó el ejército, pues, me dijo, que había conocido a gente importante en el actual partido gobernante. Con el tiempo, descubrí, lamentablemente, a quién había conocido. Siguen juntos hasta la fecha. Siempre me pareció equivocada su idea de alistarse en ese partido, pero no lo convencí; ella lo envolvió casi como una serpiente hipnotiza a su presa. Bueno; ya te platiqué toda mi desafortunada vida, y tal vez te estoy aburriendo.

- Claro que no, Susana – respondí-; siento mucho hayan pasado por todo eso; por otro lado, te agradezco me tengas la confianza para contarme esto con tanto valor; y, sin más qué decir, te expreso mi apoyo; y, pensándolo bien, he sido poco amable al no invitarles a pasar a casa. Qué les parece si pasamos a tomar un poco de agua, jugo, café, chocolate, lo que prefieran.

- ¡Gracias por tu amabilidad! – dijo Susana.

    Pasamos a la casa, todavía procesando esta información, y nos dirigimos a la cocina. Allí tomaron un poco de jugo y luego preparé un poco de café, llenando de un agradable aroma toda la casa, que, aunque se percibía un olor a limpio, ahora todas las fragancias, incluyendo la de los perfumes, se mezclaban creando un agradable ambiente.


    Dana estaba ansiosa de aprender sobre los PLCs, así que las invité a pasar al “laboratorio tecnológico” que había equipado y acondicionado en casa. Nos dirigimos al lugar Dana y yo, ya que su mamá decía tenía que hacer unas llamadas y organizar, en la medida de lo posible, su vida, y se quedó sentada en una silla en la cocina; decía que ella estaría atenta escuchando desde su lugar, pues la cocina estaba casi contigua al taller, y, como el ambiente era silencioso, interrumpido sólo por el canto de los pájaros y un esporádico ladrido de mis cachorros, no tendría problema para escuchar mis explicaciones. Sólo le comenté que, si ocupaba algo, me lo dijera; que en la cocina había algunos víveres y jugos, por si sentía hambre, que se sintiera con la confianza de disponer de lo que deseara.

    En mi taller tenía ya listos mi computadora y un proyector, los cuales eran compañeros habituales en mis otrora cursos de capacitación en las plantas. Había dos sillas y una mesa, y, sobre la mesa, dos manuales impresos de PLC’s, dos cuadernos y dos plumas para que hiciera uso de ellos la pequeña Dana y su mamá… pero, por lo visto, sólo tendría una pupila conmigo. Tal vez su mamá se integraría momentos después… lo cual no sucedió; poco después escuché el estrépito de cacerolas que alternaban con el sonido de utensilios de cocina, puertas y cajones de la cocina que se abrían. Y, pues, no queriendo dejar a mi pupila sin sus lecciones, procuré no prestarles atención a esas distracciones. Suponía le había dado hambre y se preparaba algo de comer…

- ¿Lista, Dana, para tu primera clase de PLC’s? – le pregunté a la pequeña. Con una sonrisa que dibujó de oreja a oreja, me contestó que sí, con entusiasmo.

- Muy bien, Dana; me presento como tu instructor de este improvisado curso de PLCs. Como sabes, he trabajado en la industria como asesor durante muchos años; alrededor de 15; soy ingeniero en electrónica, y conozco varias marcas de PLCs y HMIs, de Siemens, Allen-Bradley, Omron, Schneider, entre otras. De PLC’s y HMI’s hay muchas familias en las diferentes marcas, y a cada día surgen más, por lo que hay que estar aprendiendo de forma continua; así que dominar todo, es una terea casi imposible. Sin embargo, conociendo las bases de la automatización, puedes entender mucho de este mundo. ¿Te resulta muy extraño este mundo de los PLCs? ¿Qué estudias tú, Dana, en la universidad? ¿Filosofía y Letras? ¿Comunicación? ¿Arte? – le pregunté a la pequeña, quien me miró con recelo, como sintiéndose ofendida ante mi forma de bromear.

- ¡No! ¿Cómo crees? Filosofía ya la pasé hace muchos ayeres; fue una materia que la pasé sin problema; Comunicación, pues no; no me llama la atención; quizá en algún momento de mi vida; y de Arte, me gusta mucho, pero no le dedico mucho tiempo; me gusta hacer mis propias muñecas; tengo muchas que yo he hecho; las confecciono de acuerdo al lugar que representen; por ejemplo, si son de Europa, de África, de Sudamérica; y todas llevan un nombre distintivo. Por ejemplo, una de Sumeria lleva el nombre de “Inanna”; una de Egipto, el nombre de “Ísis”; para la cultura inca, “Pachamama”. Es decir, todas se refieren a la "diosa madre" que ha sido personificada en diferentes culturas a lo largo de la historia. Poseo una parte de mi colección en mi casa, pero otras quedaron confiscadas en el negocio de mamá. Pero pronto las he de recuperar – contestó Dana.


 - Así que eres, además de una niña genio, una artista consumada – respondí; y ella sonrió. Y, ¿qué haces con tus muñecas? ¿Las vendes, las regalas, o simplemente, son para adornar tu casa y hacerte compañía? – le pregunté.

- No; no las vendo ni las regalo; están hechas para un propósito especial – respondió Dana.

- ¿Un propósito especial? ¿Cuál será ese propósito? – indagué nuevamente.

- Algún día lo sabrás – me contestó con una sonrisa intrigante, que me recordaba a… sí, a Jenni… Y me quedé en silencio unos momentos, aturdido por esta pequeña geniecillo. Y le volví a preguntar:

- Entonces, ¿qué estás estudiando en la universidad?

- Pues estoy por terminar mi carrera de Ciencias Matemáticas con especialización en Ingeniería en Inteligencia Artificial y Robótica.

- ¡Caramba! Creo que hablas en chino. Una verdadera genio que eres. Quizá seas tú quien debería dar este curso y no yo.

    La pequeña Dana se limitó a sonreír, sabiéndose poseedora de un don especial.

- Eso de la robótica te lo entiendo más, pues hay muchas aplicaciones con robots en la industria. Supongo que por eso te atrae el tema de los PLCs; caza muy bien con la electrónica y la programación.

- Sí; me despiertan mucha curiosidad, y pienso que puedo desarrollar muchas aplicaciones útiles que ayuden al progreso de la humanidad y el equilibrio con el planeta -puntualizó Dana.

- Me da gusto que te intereses por aprender y por aportar algo para el beneficio de la raza humana y el mundo que habitamos – contesté.

- Tú eres también inteligente y sé que has ayudado mucho; y lo seguirás haciendo; tu aportación será importante.

- ¡Gracias, pequeña! Pero tú sí eres un prodigio encarnado – le contesté, aunque me parecían enigmáticas sus palabras.

- Bueno, continuemos; ¿qué te parece? – le pregunté a Dana.

- ¡Sí! – fue su respuesta; raramente, una respuesta corta.

- De acuerdo. Así que, empecemos por lo básico. Supongo ya lo sabes, pero lo tomaremos como un repaso; sólo espero no aburrirte. Ya me dices si nos saltamos el tema. ¿Está bien? – la pequeña asintió. Y agregué:

- Vamos ver nuestro primer tema: señales analógicas y digitales, así como sistemas analógicos y digitales. Y me puedes interrumpir cuando gustes; no te quedes con dudas; puedes preguntarme si el tema no te queda claro.


     Y en mi proyector se desplegaba la dispositiva, perdón, quise decir, diapositiva correspondiente.

“Señal analógica y señal digital”

    Sin mayores contratiempos, pasamos a los siguientes temas, y así estuvimos toda la mañana.

“Ventajas de los circuitos digitales”

    Este tema, también le era familiar. Así que continuamos con:  

“Definición de Hardware”

    Por supuesto, esto también ya lo sabía la pequeña. Y el tema siguiente, igual:

“Definición de Software”

    Ya nos entretuvimos un poco en el siguiente tema, dado que la historia del bit, siempre será interesante de comentar:

“Definición de Bit y su historia”

    Rápidamente vimos los siguientes conceptos, bastante sencillos, por cierto:

“Definición de Byte, Word, Double Word”

    Pasamos a la siguiente diapositiva, y, aunque mostró entusiasmo la pequeña Dana, pronto supe que era un tema que ya dominaba, pues conocía perfectamente bien el tema, a saber: 

"Principales Sistemas de Numeración"

    Llegamos a un tema en el que también se abren buenos temas de conversación, que es:

“Definición de Sistema de Control”

    Por supuesto, este tema tampoco le era desconocido, y lo tenía presente casi todo el tiempo en su ambiente académico. Y, finalmente, llegamos al tema esperado:

“Qué es un Controlador Lógico Programable (PLC)”

    Y, aunque no le resultó nada difícil de entender, advertí que la curiosidad de Dana iba en aumento, haciendo preguntas que, como es de esperarse, había que ir respondiendo conforme se avanzara en el conocimiento de estos equipos, tanto en hardware como en software.

    Ya pasaba el mediodía, y desde hacía un buen rato tanto Dana como yo nos íbamos sintiendo atraídos por el olor proveniente de la cocina. La mamá de Dana se tomó la molestia de elaborar algunos guisados. Y, gustosos de escuchar sus palabras, decidimos suspender la enseñanza: de la misma forma como las palabras “¡Ábrete, sésamo!” hacían que se abriera la cueva donde los ladrones guardaban su tesoro, así nosotros nos dirigimos a la cocina con estas palabras de Susana:


 - ¡A comer!

    Sin duda, había sido una gran mañana, coronada por una estupenda y deliciosa comida. No faltaron mis bromas para con Dana, al preguntarle si era vegetariana, que ese pedazo de chuleta me lo comería yo…

    Por supuesto, su mamá le impediría ser vegetariana o vegana (que está tan de moda), dado que la pequeña está en pleno desarrollo. Claro, tampoco yo lo soy ni su mamá. Así que, sin muchos escrúpulos, agradecimos la comida y disfrutamos del rico sazón de su mamá.

    Poco después del helado, que fue el postre, Susana expresó su necesidad de regresar a la ciudad, pues tenía compromisos que había concertado por la mañana. Así que las llevé en SUV y las dejé en el centro de la ciudad. Nos despedimos y quedamos en vernos al día siguiente para continuar con el curso exhaustivo de PLCs. Y, luego de cargar con gasolina a mi SUV, regresé a casa, sabiendo que me esperaban cuestiones que seguían sin resolver. ¿Qué sería de Jenni? ¿Otra vez desapareció de mi vida para no volverla a ver? ¿Qué hacer ahora? Bueno, de momento a preparar la clase de mañana que ya será más práctica.

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 [Continuará...]