Bajé
de mi cuarte y pensé en dirigirme a la cocina a prepararme algo de comer para
un desayuno rápido.
Apenas
descendí el último escalón de la escalera, percibí algunos sonidos en la sala.
Parecía que la televisión estaba prendida, sólo que no recordaba haberla dejado
así la noche anterior.Entré a la sala y vi...
Vi a Jenni que lucía hermosa ahora bañada por la luz del día.
Ella estaba sentada escribiendo en mi computadora mientras escuchaba las noticias por la televisión.
Cuando me vio se levantó inmediatamente y nos acercamos para abrazarnos.
Le pregunté:
-
Estás bien, Jenni?
-
Sí, estoy bien.- Estaba preocupado por ti... cómo lograste escapar y llagar aquí?
Ella
simplemente siguió abrazándome.
-
Me alegra que estés bien... Iba a preparar el desayuno... Quieres
acompañarme?... Imagino estarás trabajando en la computadora, y no querrás que
te distraiga, cierto?
Pero
ella se mantenía en silencio.
Luego
dijo:
-
Lamento lo de anoche... No debí involucrarte... Debo marcharme pronto...
-
No te preocupes; para mí lo importante es que tú estés bien... Este traje negro
que usas, nunca te lo quitas?- Claro que sí; quieres que me lo quite?
- No me refiero a eso, sino que luces hermosa con él; pero, acaso no utilizas otra ropa, digamos para ir a divertirte, ir a comer a algún restaurante, para ir de paseo por el centro de la ciudad, cuando vas a la playa... sobre todo cuando vas a la playa... Allí, en vez de salvarte la vida, quizá este traje te mate de deshidratación por tanto calor...
- Ahora siento mucho calor... - estas palabras me las dijo suavemente mientras acercaba sus labios a los míos... Nunca había besado a Jenni antes, pero ahora, en esta nueva situación, había surgido un vínculo profundo entre los dos y...
Súbitamente
mis cachorros empezaron a ladrar con fuerza...
Solté
de mis brazos a Jenni y corrí a la ventana de la sala. Antes de descorrer la cortina, escuché varios disparos...
Cuando logré asomarme por la ventana, vi mis cachorros tirados sobre el jardín de mi casa y sendas manchas rojas debajo de sus cuerpos que iban creciendo lentamente.
La puerta de la casa se abrió súbitamente y vi agentes del gobierno entrando por todos lados, destruyendo ventanas y disparando al aire.
Uno de esos agentes era James Bean.
Aunque Jenni di cuenta de varios de estos agentes, tuvo que dejar de luchar cuando fui sometido por dos energúmenos y la punta de una pistola fue puesta en mi cabeza.
El agente James le dijo a Jenni:
-
Si no se entrega, señorita, su novio correrá la misma suerte que esos inmundos
animales de cuatro patas...
-
Me entregaré, pero no le hagan daño... - respondió Jenni.- Descuida, Jenni; si quieres escapar, vete...
Jenni
se entregó y fue esposada.
-
Me alegra que quiera cooperar, "Viuda Negra" - le dijo el agente
James a Jenni cuando sus secuaces la acercaron al agente. Jenni le escupió en
la cara, lo cual hizo que el agente se molestara y le disparó en una pierna...
Luego le dijo...
-
Con esto me aseguro que no escaparás... Ahora, llévensela...- Necesita llevarla con urgencia a un hospital, grandísimo idiota! - le grité al agente James, quien se dirigió a mí, y me dijo...
- Yo, en su lugar, me preocuparía por usted; pero no se preocupe demasiado...
Jenni
desapareció por la puerta de la entrada a mi casa dejando tras de sí un copioso
rastro de sangre...
-
Lo que ha hecho ha sido un acto criminal - le dije al agente...
-
Acto criminal dice?... Por qué no nos tomamos un café y lo discutimos? Actos
criminales son los que realizan estos terroristas desalmados... - esto me lo
decía mientras sus subordinados me ataban de pies y manos, y el tal James
encendía su cigarrillo... Después añadió...
-
Es hora de que pague por sus terribles crímenes... Y usted, mi querido amigo -
esto lo dijo dirigiéndose a mí-, sería mejor que no se hubiera involucrado...
Hermosa casa de verano; en armonía con la naturaleza... Quizá sea momento de
reciclar, no le parece?
Sus
secuaces rociaron la casa de gasolina por dentro. Y, después, soltando el humo
que había aspirado del cigarrillo, expresó:
-
Creo que es hora de dejar este vicio... - Y arrojó el cigarrillo a la gasolina,
comenzando a incendiarse toda la casa...
-
Cómo quiere su café? Muy caliente o quemándose? - Fueron sus últimas palabras y
salió de la casa mientras a mí me encerraban en el baño ...
La
casa quedó en silencio, y sólo se escuchaba el crepitar del fuego que consumía
rápidamente todos las cosas.
Me
esforcé por soltarme de mis ataduras durante varios minutos.El humo se empezó a filtrar por el baño dificultándome la respiración.
Luego empecé a sentir un calor asfixiante...
Aunque quise llamar a Leo, no logré concentrarme en los números, y fue sólo una distracción.
Finalmente, parte del techo del baño se desplomó envuelto en llamas y yo empecé a perder la conciencia, pensando en el fin...
Y de pronto...
Desperté!
Desperté
con gran sobresalto, bañado en sudor.Quizá tenía fiebre.
El baño en el helado frío de la noche anterior me pudo haber afectado.
Pero sentí alivio de que todo había sido una aterradora pesadilla.
Apenas
amanecía y ya no pude dormir; me quedé un buen rato recostado en mi cama
pensando en mil cosas, agitándose mi mente en un mar de emociones.
avegando
entre mil cavilaciones, de improviso me vino a la mente que mi amiga me había
dirigido unas pocas palabras cuando caíamos al vacío. Trataba de recordar la
frase y me pareció que era más o menos así: "Regresa al Café de
Jenni!"...Sabiendo que ella siempre hablaba de manera enigmática, pensé que algo había dejado en aquel lugar en el que estuvimos apenas anoche.
Qué sería? Algún mensaje? Algún equipo especial? Qué estaría escondido en "El Café de Jenni"?
Como la mañana ya había avanzado bastante, me vestí rápidamente.
Sentía algo de malestar debido quizá a la fiebre o a la caída o a todo eso junto ocurrido durante la jornada previa.
Bajé
las escaleras, y todo en casa era un completo silencio.
La
sala, el estudio, el comedor, la cocina, todo estaba vacío. No había rastros de
que Jenni hubiese regresado a casa, tal como lo había soñado.Estaba a punto de atravesar la puerta de la casa para ir al jardín y de allí a la cochera, cuando me entró una duda...
Regresé a la sala, tomé el teléfono que allí había, y marqué a mi número de celular; sí, a aquel celular que Jenni había destruido por completo, y... percibí el tono de llamada en mi mente! Y colgué cuando un agudo dolor se apoderó de mi mente al contestar con las acostumbradas palabras "Bueno?"; el efecto de resonancia entre los dos dispositivos era torturante! Colgué de inmediato. Jamás volvería a hacer esto!
Y así que pude constatar que mi número de celular correspondía al número grabado en el bio-chip que Jenni había insertado en mi brazo.
Me despedí de mis cachorros, de los cuales me daba mucha alegría verlos con vida, y me dirigí en mi SUV nuevamente a "El Café de Jenni"; quizá allí tomaría un refrigerio.
El aroma a mojado dominaba el ambiente, y una ligera capa de niebla cubría algunos tramos del bosque.
Había un espléndido Sol, cuyos rayos me taladraban la mente ocasionando una jaqueca mayor con la que había despertado. Necesariamente hice uso de mis lentes de sol.
Mi mente seguía dominada por la curiosidad y por descifrar aquellas palabras de Jenni, mientras conducía por la carretera.
Cuando me acercaba al establecimiento, "El Café de Jenni", disminuí la velocidad. Me orillé un poco en el camino para no obstruir el paso de los vehículos, los cuales podían circular libremente por mi costado izquierdo, y me detuve, aunque no me bajé de mi vehículo.
A la distancia pude ver cintas amarillas y rojas que circundaban por completo aquel negocio.
Había sido clausurado.
Pude ver también a Susana, la amiga de Jenni y dueña del lugar, sumamente alterada y discutiendo acaloradamente con policías y agentes de investigación; específicamente con... James Bean...
Bajé el vidrio del lado derecho y alcancé a escuchar una parte del diálogo...
-
No puedes hacerme esto; mi negocio es mi fuente de ingreso, y no tengo yo nada
qué ver con lo que dices; yo no estaba anoche aquí; desconozco qué pudo haber
sucedido. Maldición! No me hagas esto... - le decía Susana al agente.
-
Lo siento; pero hasta que no investiguemos a fondo, quedará cerrado este
lugar... Habla con tus abogados... Yo sólo hago mi trabajo. Y ahora me tengo
que ir para continuar con más investigaciones... - expresó James mientras
abordaba su auto y se alejaba rápidamente del lugar...
Estaba
tan atento a esto, que no me di cuenta de que a mi costado izquierdo un
vehículo se detenía y se abrió una puerta.
Ante
tal confusión que reinaba en el lugar, consideré que no era conveniente esta en
el lugar para investigar nada referente a las palabras de Jenni; así que
resolví regresar por la noche, cuando el área estuviera despejada.Como mi SUV seguía encendida, quité mi pie del freno, y pisé suavemente el acelerador, y de improviso escuché un grito:
-
Cuidado! - gritó Susana.
-
Yo volté rápidamente al frente de mi automóvil y vi la cabellera rubia de un
pequeñito que cruzaba precisamente en ese momento, e inmediatamente quité el
pie del acelerador y frené súbitamente. Aquella creatura cayó al suelo, aunque
me pareció que no la había alcanzado a golpear...
Apagué
mi SUV y sumamente alterado abrí la puerta y bajé diriéndome hacia donde
estaría la pequeña creatura...
Enseguida
escuché un grito de una niña:
-
Mamita!
Susana
corrió también hacia la niña; llegó hasta ella y la tomó en sus brazos.
-
Estás bien, pequeña? - pregunté.
-
Sí está bien; sólo está asustada... y yo también; debería tener más cuidado al
conducir... - me dijo Susana, quien no me había reconocido todavía.
-
Lo siento; no me percaté de cuándo cruzó la calle.
Susana
me ignoraba mientras consolaba a la pequeña, y empezó a sollozar.
-
Susana... - le dije. Ella, mientras volteaba a verme, me dijo:
-
Cómo sabe mi nombre?- Soy Franco; no te acuerdas de mí? Aquí llegué a venir hace muchos años... Lo recuerdas?
Ella
se alegró de verme, y me dijo:
-
Me da mucha alegría verte... o quizá no tanta... - esto lo dijo mientras se
incorporaba y dirigía su mirada a la pequeñita -
-
Sí, lo siento, Susana.- No te preocupes; Dana está bien... Ha pasado mucho tiempo, y no me es muy agradable que me encuentres así, en estas condiciones... Qué haces por aquí?
Me
quedé pensando un momento, y le contesté:
-
Vine a tomar un café y a saludarte, claro; pero veo que han cerrado tu
establecimiento; lo siento...
-
Ya no digas tanto "lo siento"; quien está realmente sentida soy yo,
ahora que me he quedado sin mi negocio... - Pero, qué ha pasado? Por qué lo clausuraron?
- La policía dice ayer vieron aquí a dos criminales muy peligrosos, y tienen la idea de que yo tengo vínculos con ellos... Uno de ellos es Jenni, nuestra amiga... La has visto?
- Jenni? - me quedé pensando por un momento, cuando recordé que mi amiga me había dicho que no dijera nada a nadie... Tendría que incluir a su amiga Susana?
- No, no la he visto... - lo dije con voz vacilante, y añadí:
Qué sabes de ella?
- Realmente no sé nada; hace muchos años que salió del país y nunca más supe de ella. Pero ustedes eran grandes amigos; no has tenido contacto con ella? - me preguntó Susana.
- No; tampoco he tenido noticia de ella desde hace años, desde que estudiábamos la carrera.
- Y a qué te dedicas?
- Soy, o más bien, era un asesor empresarial a nivel nacional en el área de la automatización; pero con esta transición de gobierno que hubo en el país, quedé fuera de las filas...
- Estamos igual, Franco. Como puedes ver, ahora el gobierno me ha cerrado el negocio. Todo ha empeorado con este régimen político. Ahora tendré que pensar en retomar mi carrera de conferencista motivacional, aunque es un perfil que tampoco agrada mucho a este gobierno manipulador de conciencias. Hemos perdido mucho terreno en libertad de expresión. El gobierno quiere dominar todo y a todos, oscureciendo las conciencias de la gente.
- Ya lo creo - comenté.
- Pero lo intentaré; sin embargo, ese trabajo me absorberá mucho tiempo y descuidaré a mi pequeña Dana...
- Entonces, estás casada, Susana?
- No; ya no; me divorcié; me costó mucho trabajo quedarme con la custodia de mi hija, y, aquí en el café podía trabajar y cuidarla al mismo tiempo. Ahora las cosas se me complican demasiado. Pero me alegra estar en estos momentos con mi pequeña, quien la he mandado traer de la escuela; necesito pensar en ella y en su futuro...
- Y Dana..., así se llama tu pequeña, cierto?
- Si, Dana...
- Dana está estudiando en alguna primaria de la ciudad?
- La primaria? No; por supuesto que no! Ella estudia en la Universidad - me dijo Susana con una gran sonrisa de satisfacción -. Dana es muy inteligente.
- Wow! Es increíble! Pero qué edad tiene?
- Pregúntale a Dana..., aunque ella es muy retraída y no habla con extraños...
- Hola, Dana, disculpa lo de hace unos momentos; no vi, de verdad...
- Mi mami dijo que dejaras de decir tantos "Lo siento"...
- Tienes razón; ya no me disculparé. Pero dime, qué edad tienes?
- A una mujer nunca se le pregunta se edad; no te lo habían dicho? - respondió.
- Vaya que sí has crecido y madurado bastante para tu edad de ...
- En número entero o en expresión algebraica? - me contestó la pequeña Dana, y yo me quedé un poco asombrado...
- Pues... qué tal en expresión algebraica? - le pregunté. Y ella me respondió de manera enigmática:
- Si el triple del número de años que tuve hace cinco años le restamos el número de años que tuve hace cuatro años, te dará el número de años que tengo...
- Oye! Vas muy rápido! Otra vez, por favor!
- No es tan difícil!
- Claro que no; me gustan las matemáticas; sólo que lo dijiste un poco rápido. A ver... si el triple del número de años.. qué qué? - volvía a preguntar
- Si el triple del número de años que tuve hace cinco años le restamos el número de años que tuve hace cuatro años, te dará el número de años que tengo...
- Bien... Déjame ayudarme de fiel compañera, esta pluma que traigo en el bolsillo, y de esta pequeña servilleta de papel...
Luego
de algunos cálculos, le di la respuesta:
-
Tienes once años, mi pequeña genio! Cierto?
Todos
sonreímos, y luego le pregunté:
-
Así que todos los juguetes que tienes en "El café de Jenni" son
tuyos, verdad?
-
Cómo sabes que tiene juguetes en mi negocio? - de inmediato me preguntó
Susana...
Demonios!
Creo que había cometido un pequeño error al quererme ver tan astuto...
-
Pues, como dijiste que allí en el negocio cuidabas a tu niña, supuse que allí
tendría sus juguetes; de lo contrario, se aburriría, no lo crees?
Susana
me miró con incredulidad, quizá porque cambiaba de color el tono de la piel de
mi rostro, y luego añadió...
-
Ella juega poco con sus juguetes; ella se divierte más con computadoras,
haciendo programas, osciloscopios, circuitos electrónicos, y todo un arsenal de
dispositivos extraños... Pero ahora todo eso está bajo custodia de la policía
en mi negocio; ahora no sé cómo se podrá divertir mi pequeña y a continuar con
las prácticas que le piden en la universidad...
Y
Susana empezó a sollozar nuevamente.
Luego
de algunos momentos de silencio, le dije...
-
Pues mira, Susana, yo en mi casa tengo todo eso con lo que se divierte tu
pequeña; tengo mi pequeño laboratorio... Quizá puedas hacer uso de él, si así
lo deciden...
La
pequeña Dana se entusiasmó y gritaba a su mamá que dijera que sí.
Pero
Susana me dijo:
-
Eres muy amable, pero no; no lo creo, que dirá tu esposa al ver a dos extrañas
entrar a tu casa...
-
Vivo solo; yo también estoy divorciado desde hace años...- Lo siento - me dijo Susana...
- Mi casa no está lejos de aquí; quieren que les invite un café? Bueno, para ti, Dana, un buen vaso de chocolate, de acuerdo?
Creo
que mis palabras surtieron efecto y Susana me dijo:
-
Está bien; pero sólo por un rato; tengo tantas cosas qué hacer; buscar un
abogado, hablar con mis proveedores, organizarme para mis conferencias...
-
Pues en casa puedes hacer las llamadas que quieras; y allí podrás ir aclarando
lo que a continuación necesitas hacer en tu vida; vale?- De acuerdo...
- Sí! - gritó la pequeña Dana.
Subimos
a mi SUV, y nos dirigimos a mi casa...
Y
yo me quedé pensando en si esto era lo que quería decir Jenni con sus palabras
(que ya había olvidado nuevamente; cuáles eran? "Regresa a 'El Café de
Jenni'?" Creo que sí eran estas... O no?)
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[Continuará...]