Me
encontraba sobresaltado.
Mi corazón latía con rapidez.
Cuando aquella estancia se llenó de luz, pude ver una esbelta silueta femenina.
Ella vestía completamente de negro.
Parecía una figura sacada de una novela de misterio.
Sus botas de color negro, subían varios centímetros sobre sus tobillos.
Incluso, traía unos guantes de color negro puestos en las manos.
Toda su vestimenta se ajustaba perfectamente a su cuerpo, pero ella parecía sentirse cómoda, como si todo se tratase de una segunda piel.
Su cabello también era negro.
Sólo su rostro pálido y joven contrastaba hermosamente con el color negro de su atuendo.
Instantes después, lleno de emoción y de alegría, me recuperé de esta grata sorpresa, y le dije:
- ¡Jenni, me da mucho gusto volverte a ver!
Ella sólo se limitó a sonreír.
- Pero casi me matas de un susto. ¿Cómo lograste librar mi sistema de seguridad? Es extraño que mis perros guardianes no te devoraran. Luces hermosa, pero con esta forma de vestir, no sé si decir que trabajas en una agencia de modelos, o eres una asesina profesional, o algo así... - le comenté bromeando, mientras le daba un abrazo de bienvenida.
A lo que me respondió:
- Tienes un sistema de seguridad muy rudimentario. Tus "cachorros" son más dóciles que un corderito. Y, sí, efectivamente, soy una asesina profesional... - cosa que dijo con una sonrisa sarcástica.
Mi corazón latía con rapidez.
Cuando aquella estancia se llenó de luz, pude ver una esbelta silueta femenina.
Ella vestía completamente de negro.
Parecía una figura sacada de una novela de misterio.
Sus botas de color negro, subían varios centímetros sobre sus tobillos.
Incluso, traía unos guantes de color negro puestos en las manos.
Toda su vestimenta se ajustaba perfectamente a su cuerpo, pero ella parecía sentirse cómoda, como si todo se tratase de una segunda piel.
Su cabello también era negro.
Sólo su rostro pálido y joven contrastaba hermosamente con el color negro de su atuendo.
Instantes después, lleno de emoción y de alegría, me recuperé de esta grata sorpresa, y le dije:
- ¡Jenni, me da mucho gusto volverte a ver!
Ella sólo se limitó a sonreír.
- Pero casi me matas de un susto. ¿Cómo lograste librar mi sistema de seguridad? Es extraño que mis perros guardianes no te devoraran. Luces hermosa, pero con esta forma de vestir, no sé si decir que trabajas en una agencia de modelos, o eres una asesina profesional, o algo así... - le comenté bromeando, mientras le daba un abrazo de bienvenida.
A lo que me respondió:
- Tienes un sistema de seguridad muy rudimentario. Tus "cachorros" son más dóciles que un corderito. Y, sí, efectivamente, soy una asesina profesional... - cosa que dijo con una sonrisa sarcástica.
- No habrás llegado hasta este lugar para asesinarme, ¿cierto? - le pregunté con cierto grado de duda, mientras la adrenalina amenazaba con invadirme todo el cuerpo, y me soltaba de sus brazos.
- ¿Cómo crees, Franco? - me lo dijo otra vez sonriendo. - No he venido a matarte; eso lo harás tú sólo... o quizás, no...
Mi amiga misteriosa una vez más con sus juegos de enigmáticas palabras que ponían en corto circuito mis neuronas.
- ¿Qué quieres decir con eso? No lo entiendo…- le pregunté con asombro.
- Pronto lo sabrás... - me contestó, mientras fijaba su atención en los libreros de la estancia.
- Jenni, hablas con mucho misterio, ¿lo sabías? De la misma manera misteriosa desapareciste de la escuela, donde estudiábamos juntos, desapareciste de la ciudad, del país, no sé si de este mundo, pero, desapareciste también de mi vida... Cuando estábamos por terminar la carrera como ingenieros en electrónica, donde tú fuiste la alumna más brillante de todos los tiempos, un día, sin más, te esfumaste sin dejar rastro alguno de ti. Nadie supo más de ti... Y yo te extrañé durante mucho tiempo... Hasta que me convencí de que nunca más te volvería a ver... ¿Qué has hecho durante todo este tiempo?
- Lamento mucho haberme ido así de repente. Un día recibí la noticia de que mi padre había muerto. Como sabes, él trabajaba fuera del país, y yo era su única hija. Inmediatamente que supe de su fallecimiento, me trasladé a su lado. Una vez en el lugar, conocí a uno de sus colegas, a uno de sus mejores amigos. Él me dijo que mi padre había muerto en circunstancias sospechosas. Y también me habló de que mi padre había estado trabajando en un proyecto junto con él, y me dijo que yo podría darle continuidad a lo realizado por mi padre. Y accedí.
- Esto es asombroso, como asombrosa es toda tu vida. ¿Pero quién querría
asesinar a tu padre? ¿En qué proyecto él estaba trabajando? Y, mi pregunta
sigue siendo si eres una asesina o algo así... Pero te puedo asegurar que yo no
tengo nada que ver con la muerte de tu padre... – Como pueden darse cuenta, ¿qué
más me quedaba decirle?
- Lo sé... Tranquilo. Yo también te he extrañado todo este tiempo... como
también a mi padre... De niña lo vi muy pocas veces, y, luego, cuando crecí,
sólo lo pude ver en su funeral, pero ya sin vida…
- Lo lamento, Jenni...
Después fijó su vista en un estante lleno de libros de diversos temas.
- "Mecánica vectorial para ingenieros", "Historia del tiempo", "Cálculo diferencial e integral"... ¿Has leído todos los libros de Carl Sagan? - me preguntó.
Después fijó su vista en un estante lleno de libros de diversos temas.
- "Mecánica vectorial para ingenieros", "Historia del tiempo", "Cálculo diferencial e integral"... ¿Has leído todos los libros de Carl Sagan? - me preguntó.
- Durante la carrera, me leí algunos, entre ellos "El cerebro de
Broca", "Los dragones del Edén", "Comunicación con
Inteligencias Extraterrestres", "El mundo y sus demonios", y
"El invierno nuclear"...
- "El invierno nuclear"?, preguntó Jenni.
- Es un libro fascinante... Aquí se menciona a mi padre… Vladímir Valentínovich
Aleksándrov; muchas de sus investigaciones y aportaciones al modelo de invierno
nuclear que se mencionan en ese libro de Carl Sagan vienen de él. Sin embargo,
sus modelos han sido malinterpretados y utilizados para asustar y controlar a
la población; no entraré en la controversia de los gases efecto invernadero
principales, que son vapor de agua y el metano, pues estaríamos desenfocando el
objetivo principal más allá del discurso nuclear; se busca algo más que eso… Mi
padre se opuso a eso; recibió amenazas de todo tipo, y… escapó… nadie supo de
él. Sólo yo, y otros pocos conocemos su trabajo y nos hemos propuesto darle
continuidad a ello, sin ser conocidos, operando como seres invisibles en este
mundo. Tenemos una misión, un compromiso global con la humanidad. ¿Puedes
imaginar un mundo lleno de oscuridad a causa de una pelea sin sentido por la
hegemonía política y social del planeta?
- Tus palabras me intrigan, pero eso no sucederá, querida amiga; como sabes, la
guerra fría ha terminado desde hace mucho tiempo; la paz ha vuelto a las
naciones; vivimos un tiempo de avances tecnológicos, de intercambios
económicos, en ambiente de libertad... ¿No lo crees?
Ella no me decía nada; sus ojos miraban fijamente los míos, pero advertía que algo ocurría en su enigmático mundo interior; así que le comenté:
- Sólo sonríes. Así sonreías cuando veíamos los capítulos de la serie "Cosmos" de Carl Sagan, y nos poníamos a discutir de temas científicos...
Ella no me decía nada; sus ojos miraban fijamente los míos, pero advertía que algo ocurría en su enigmático mundo interior; así que le comenté:
- Sólo sonríes. Así sonreías cuando veíamos los capítulos de la serie "Cosmos" de Carl Sagan, y nos poníamos a discutir de temas científicos...
- Supongo que has utilizado todos los conocimientos que has adquirido con la
lectura de todos estos libros en tu trabajo - me preguntó.
- No; realmente no los he utilizado. Sólo han servido esencialmente para
aumentar mi acervo cultural. Yo me dedico, o me dedicaba, mejor dicho, al área
de la automatización industrial. Aprendí a programar PLC's, cosa que no fue
materia dentro la carrera de ingeniería, y a eso me he dedicado todos estos
años, promoviendo con entusiasmo la difusión de la tecnología. Es curioso, de niño
me interesaban los temas científicos, y me ponía a hacer experimentos en casa,
pero luego crecí, y esto que era una pasión para mí, se tornó en una tortura a
la hora de demostrar en los exámenes que esto realmente me gustaba. ¿Sueno
irónico, no te parece?
- Quieres decir que llegaste a detestar la ciencia y la tecnología...
- No; más bien llegué a detestar el sistema de enseñanza; es decir, no sé por
qué he de aprender a la fuerza algo que me gusta... Si me gusta, lo aprendo,
pero eso de que me hagan aprenderlo de manera coaccionada, o sea, sacando
buenas notas, de lo contrario sabrías que los maestros no estarían contentos
contigo, y, a raíz de eso, te vendría una reprimenda por parte de tus padres...
Eso sí que es una tortura... Es como decía Albert Einstein, es como darle de
comer a un perro por la fuerza, tenga o no tenga hambre...
Pero mi amiga seguía inspeccionando con su mirada inquisitiva todo el estudio. Se detuvo en mi colección de música, y me dijo:
- Mira cómo ha variado tu gusto por la música; escuchabas música en italiano, como "Nicola di Bari", "Domenico Modugno", "Pooh", así como también música que sería catalogada como música New Age, como "Kitaro", "Vangelis", "Enya"... Te volvía loco esa música, y ahora veo que también incluyes otros géneros de música... Mira, por aquí tenemos a "Within Temptation"...
Pero mi amiga seguía inspeccionando con su mirada inquisitiva todo el estudio. Se detuvo en mi colección de música, y me dijo:
- Mira cómo ha variado tu gusto por la música; escuchabas música en italiano, como "Nicola di Bari", "Domenico Modugno", "Pooh", así como también música que sería catalogada como música New Age, como "Kitaro", "Vangelis", "Enya"... Te volvía loco esa música, y ahora veo que también incluyes otros géneros de música... Mira, por aquí tenemos a "Within Temptation"...
- Bueno, eso tiene una explicación... - le contesté.
- Supongo que tuviste varias novias... ¿Te casaste? ¿Dónde está tu esposa?
Tienes hijos?
- Para allá iba, querida amiga... Sí, tuve algunas amigas... Bueno, en
realidad, casi no tuve amigas, así como tú casi no tuviste amigos... Luego
conocí a quien iba a ser mi esposa... Tuve un hijo... Con esto del trabajo, me
la pasé mucho tiempo fuera de casa... Y un día, simplemente, ellos ya no
estaban... Descuidé mi familia; me faltó tiempo para ellos, aunque siempre me
consideré un esposo responsable, tratando con respeto a mi esposa; no me iba de
parranda, no tomaba, no fumaba, no jugaba... Viví para mi trabajo... Y eso me
costó mi familia... Cuando ellos se fueron, me quedé solo en casa. Me puse muy
triste, y empecé a tomar... Por las noches tomaba mi botella de whisky, y me
ponía a escuchar música que me ayudara a sacar mi dolor, como la de
"Within Temptation", y otros temas que se tocan en los funerales...
Viví en mucha oscuridad en esa época de mi vida. Yo buscaba a mi esposa, pero
ella me rechazaba. Finalmente, me divorcié y me di la oportunidad de recomenzar
mi vida. Durante una temporada tuve a mi hijo en casa; después él se fue a
estudiar fuera del país; así que, aunque no lo veo, me comunico con él con
frecuencia. Pero todavía hay una parte de mí que vive en la oscuridad...
- Así me siento yo desde que murió mi padre... Vivo en oscuridad...
- ¿No te has casado, o sí?
- No. Me he dedicado por completo a continuar con el proyecto de mi padre.
- Y tu ropa negra es porque guardas luto por él, supongo...
Otra vez me mira esbozando su sonrisa enigmática.
Otra vez me mira esbozando su sonrisa enigmática.
- A todo esto, creo que se hace tarde para la cena... ¿Te apetece comer algo? - le pregunté.
- En el avión comí muy bien, pero con gusto cenaré contigo.
- Bueno, aquí en casa no tengo comida. Estuve una larga temporada ausente, y este es el primer día que voy a pasar en casa, luego de haber finalizado mis labores en un puesto gubernamental; claro, un puesto que tenía con el anterior mandato, ya que, precisamente al llegar este otro grupo al poder, yo perdí mi puesto... Pero yo tampoco tengo mucha hambre... Pero podemos salir a tomar algo...
- Recuerdas ¿"Caffè don Alfredo"?-, me preguntó.
- Sí, claro, el café que tenía el papá de una amiga tuya, y ahora se llama "Il caffè di Jennifer", que, por cierto, a la muerte de su padre, tu amiga le puso así en tu honor, ya que ella te apreciaba mucho, y también para ella desapareciste...
Hubo un breve silencio... Y luego añadí...
- Entonces, ¿quieres ir a ese lugar? Tal vez puedas saludar a tu amiga, quien se llevará una grata sorpresa cuando te vea.
- Está bien, pero antes de irnos, sólo siéntate y extiende tu brazo izquierdo...
- ¿Qué, qué, qué? ¿Ahora sí me asesinarás con una inyección letal? - le pregunté sonriendo, mientras ella mantenía su puño derecho cerrado.
- ¿Por qué me tienes tanto miedo? No te haría daño. Pareciera que no me conocieras. Sólo quiero instalarte un chip de comunicación, claro si tú lo deseas...
- ¿Cómo un chip de comunicación? Y eso de instalarme, pareciera que yo fuera una computadora o algo así...
- Este chip no es un chip cualquiera; es un chip de alta tecnología desarrollado en la organización en la que yo trabajo; se instala en el cuerpo, y funciona como un teléfono celular; no ocuparías móvil, aunque puedes seguir usando el que tienes.
- ¡Vaya!, y yo que creía conocer todos los avances tecnológicos de vanguardia. De cualquier manera, no entiendo cómo funcionará, y eso que soy electrónico; quiero decir, no soy un cyborg, sino soy electrónico, ingeniero electrónico; y quizá necesite aprender un poco más de anatomía y fisiología humana... ¿no lo crees?
- Verás, este chip se instala en tu brazo; una vez dentro de tu piel, el chip hace un reconocimiento de las terminaciones nerviosas que hay a su alrededor, crea conexiones a nivel celular, y su fuente de energía son los impulsos eléctricos de estas mismas células. Tal vez modifique un poco tu ADN. Si hubiese algún problema, tu cuerpo simplemente desecharía el chip. Pero lo más sofisticado de este chip, es que lo puedes gobernar a voluntad sólo con tu pensamiento... ¿Quieres probar?
- Si eso no me vuelve loco, o un zombie, o algo así, y funciona como dices, confiando en que no pretendes daño alguno para mí, ¿por qué no?
- Confía en mí...
- "Confiar en ti"... siempre he confiado en ti...
- "Confiar en ti"... siempre he confiado en ti...
- ¿Y siempre confiarás en mí?
- ¡Claro que sí! Sólo espero no me volverás a abandonar… Luego de que tú me dejaste, allá en tiempos de la carrera, también me abandonó mi esposa... Y no quisiera perderte… nuevamente...
- Deja el pasado en el pasado. Sabes que nunca te he abandonado; cuando me fui, debido a la muerte de mi padre, mantuve la idea de regresar contigo lo antes posible, y siempre has estado en mi pensamiento... Además, con este chip podrás comunicarte conmigo en cualquier parte del mundo...
- Disculpa, pero desde niño he tenido ese temor, temor al rechazo y al abandono de mis padres... Tal vez eso contribuyó a volverme un poco retraído...
- Es mejor que dejes esa idea; tal vez sea mejor que pienses en aceptar a las personas que llegan a tu vida; no las puedes retener; es mejor que dejes ir a quien se quiera ir, y vivas en libertad y abierto para conocer a nuevas personas, nuevas amistades, nuevas experiencias…
- Tienes razón, Jenni... No lo había visto así... Yo mismo he creado mi propio mundo de soledad, por encerrarme en mi propio mundo... Bien... Estoy listo para el chip. Confío en ti...
- Esto va a doler un poco... y más si no estás acostumbrado a realizar trabajos físicos... - otra vez sonríe de manera sarcástica.
- Sólo espero no quedar inválido, Jenni...
- ¿Por un chip en el brazo? No; cuando mucho, podrías quedar en estado vegetativo...
- ¿Estás bromeando nuevamente, cierto?
Aunque el dolor fue intenso, mitigado porque yo no dejaba de contemplar aquella sonrisa, y duró cerca de dos horas (en realidad fueron unos cinco minutos, pero para mí transcurrió un tiempo interminable de sufrimiento), finalmente quedó instalado el chip... Un poco de sangre se filtró por el sofá, a pesar de haber puesto unas cuantas gasas debajo de mi brazo...
Finalmente, ella me dijo:
- Te comportaste como todo un hombre. Quedó listo. ¿Cómo te sientes? De maravilla, supongo.
Aunque el dolor fue intenso, mitigado porque yo no dejaba de contemplar aquella sonrisa, y duró cerca de dos horas (en realidad fueron unos cinco minutos, pero para mí transcurrió un tiempo interminable de sufrimiento), finalmente quedó instalado el chip... Un poco de sangre se filtró por el sofá, a pesar de haber puesto unas cuantas gasas debajo de mi brazo...
Finalmente, ella me dijo:
- Te comportaste como todo un hombre. Quedó listo. ¿Cómo te sientes? De maravilla, supongo.
- ¿Cuándo se me quitará la hinchazón de mi brazo? Mira, ¡parezco Popeye!
- Eres muy exagerado. No te preocupes; son muy breves los efectos secundarios... Como pérdida de la memoria, desorientación, insomnio, delirios de suicidio...
- Si no te estuvieras riendo, creería que hablas en serio...
- ¡No estoy bromeando!
- ¡No quieras asustarme nuevamente, que me cortaré el brazo!
- Es mejor que empieces a usar el chip... Sí, con tu pensamiento... ¡Ahora sí que tendrás molestias!
- Ahora entiendo por qué vistes de negro; eres bastante sádica conmigo; ¿te había dado cuenta? Y, lo peor, es que yo te lo permito. ¡Me torturas con tus palabras!
- Márcame.
- ¿Perdón? ¡Yo no sé hacer tatuajes!
- ¡Gracioso! Quiero decir, llama a mi número de celular...
- Olvidé dónde dejé mi celular, pero te puedo hablar con el teléfono de casa.
- ¡No! Hablo de que me marques utilizando el chip que te acabo de instalar.
- ¿Y cómo demonios hago eso?
- Es muy fácil: Inicialmente, sólo piensa por unos momentos con mucha claridad en los números; uno por uno; si el chip los reconoce, sentirás una descarga eléctrica placentera recorriendo tu brazo hasta llegar a tu cerebro en una fracción de segundo; una vez que termines de pensar los números, no pienses en nada más durante unos segundos, y si lo has hecho bien, pronto te contestaré, y podrás escuchar mi voz a través de vibraciones bioquímicas ligadas a tus sistemas auditivos que podrás percibir en tu propio pensamiento. Después, sólo habla normalmente, o piensa como si estuvieras hablando realmente, aunque no muevas tus labios, ni tengas que abrir la boca. Entendido?
- ¡Bien!, creo que es sencillo... ¡Para ti! Ahora voy a probar...
- Mejor lo practicas en el camino, ya que se empieza a hacer tarde...
- De acuerdo, vamos...
- Lo mejor de esta tecnología es que el chip memoriza los números, y asocia a la persona con la que hablas con su número telefónico. Así sólo necesitarás pensar en esa persona, desear hablar con ella, y el chip se encarga de establecer la comunicación.
- ¡Esto es fantástico!... Ahora lo voy a intentar...
- Mejor, ahora nos vamos...
- Sí, tienes razón, mejor nos vamos.
Avanzamos hacia el exterior de la casa, y ella, tomando una chamarra que colgaba de una silla, me dijo:
- Ponte esta chamarra.
Avanzamos hacia el exterior de la casa, y ella, tomando una chamarra que colgaba de una silla, me dijo:
- Ponte esta chamarra.
- Pero ya traigo puesto este suéter. ¿Quieres que luzca como un hacker como tú con esta chamarra negra?
- Es de noche, y es mejor que pasemos desapercibidos...
- ¿Por qué deseas que nadie nos vea? ¿Te golpeará tu novio se me ve contigo?
- Te lo explicaré más adelante; de momento, será mejor que te la pongas...
- Bien; enseguida desactivo los controles de seguridad de la casa... ¡Espera! ¡No abras todavía la puerta porque...!
- La puerta está abierta... Salgamos... -me dijo antes de que desactivara las seguridades…
- Pensé ibas a hacer sonar las alarmas cuando abriste la puerta; pues todavía no las desactivaba... ¿Cómo hiciste eso? – le pregunté a Jenni.
- ¿De verdad quieres saber cómo?
- ¡Ahora ten cuidado con los perros que se te están acercando!
- ¿Te refieres a estos lindos cachorritos?
- No puedo creer que no te estén ladrando; no puedo creer que los acaricies sin ningún problema; a cualquier intruso ya lo habrían destrozado por completo... Tienes un don especial con los animales, ¿cierto? Otra vez tu sonrisa...
- Bien, mis cachorros -añadí-, ustedes se quedan en casa, que su papá y yo nos vamos de paseo... No dejen entrar a nadie; hay cosas muy valiosas en esta casa...
Cuando llegamos a la cochera, apenas iluminada por una lejana lámpara del jardín, le dije:
- Creo que olvidé las llaves de mi SUV en la sala... Ahora vuelvo...
Cuando llegamos a la cochera, apenas iluminada por una lejana lámpara del jardín, le dije:
- Creo que olvidé las llaves de mi SUV en la sala... Ahora vuelvo...
- ¿En tu SUV? Pero si nos vamos a ir en mi moto...
- ¿Cuál moto? ¿De qué hablas?
- De la moto que está aquí...
- ¿Cómo que hay una moto? ¿Por qué no la vi cuando llegué?
- Tal vez porque es de color negro, y es de noche... ¿No lo crees?
- Tu sonrisa me va a volver loco, Jenni... Sólo hay un pequeño inconveniente...
- ¿Cuál?
- Mi brazo, y que ¡yo no sé manejar motos!
- ¡Pero si conducir una moto es cosa de niños... o más bien, de niñas! Como quiera que sea, tú no vas a manejar...
- Espero que sepas conducir, Jenni; además, ha llovido mucho, y... soy muy joven para morir...
- Tú confía en mí...
- Tengo alternativa?
- Supongo que no... - Esa sonrisa...
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[Continuará...]
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[Continuará...]





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